Tercer Día


El dia de la gran pedaleada.

Salimos con poco descanso (apenas 6 horas) mucho peso y viento en contra la mayor parte del trayecto. Salimos de Pto. Madryn por lo Ruta Prov. Nº1 (la que pasa por ALUAR) que es estrecha y con un transito pesado intenso, si a eso le sumamos que a Emilio se le salieron las alforjas en 2 ocasiones, y los camiones nos pasaban cerquita, y que flor de camiones!!!! El llegar a la Ruta Provincial 42 fue una odisea por si misma. Este trayecto “tan solo nos tomó 2 horas”. Por suerte, al agarrar la Ruta Prov. 42 (que va por El Doradillo) el viento quedó as nuestras espaldas, una buena!!!. Al principio la ruta parecía linda: camino de ripio bastante firme, pero cuando nos acercamos a la costa empezó a tener algo mas de arena. También tenía muchas subidas y bajadas, en una de estas, Ari se entusiasmó, la bici se trabó en un pozo de arena muy fina y no pudo controlar la bici debido a la velocidad y el peso, lo termino con un lindo terreno para ella (jajaja). Por suerte no fue más que un susto y en ese momento nos dimos cuenta que importante había sido la compra del casco. El camino era exigente y el clima no era el deseado, pero los paisajes y el ir descubriendo detrás de cada subida una vista nueva del Golfo Nuevo, era una inyección de ganas y fuerzas, le daba sentido a todo el esfuerzo que veníamos haciendo y nos quedaba por hacer.



A eso de las 17 hs. llegamos a al empalme de la Ruta Prov. Nº42 con la Ruta Prov. Nº2. momento de pura emoción, estábamos sobre pavimento, algo maltrecho, pero pavimento al fin. Lo que nos permitiría pedalear algo mas rápido y seguro (salvo por los autos, colectivos y locos en camioneta). Por esta ruta el paisaje se tornaba mas monótono, al llegar al El Desempeño, entrada a la Península, averiguamos bien las distancias y estábamos a 48 Km, de Pto. Pirámides y a 20 km del Centro de Interpretación del Istmo Ameghino.

Cuando llegamos al Istmo ya no nos daban las piernas, y el espíritu, flaqueante, estaba por ser derrotado por el viento. Para colmo el personal del Centro de Interpretación nos tiró mala onda con el tema de la bicicleta, diciéndonos que estaba prohibida la entrada a la Península en bici. Pero ¡qué importaba! En el Centro había agua, baños y bebidas calientes.

Luego del chocolate caliente, retomamos la ruta rumbo a Puerto Pirámides. El camino subía y subía; después de cada loma, había otra más. Finalmente, pasadas las 9 PM entramos en Pirámides con una bajada espectacular en bici, puesto que en menos de 1000 metros la ruta baja de la altura de la meseta al nivel del mar. En sólo dos horas armamos campamento, nos bañamos y fuimos a festejar por los más de 100 km. recorridos en un día. La cena fue en el Bar de los Cetáceos: rabas, vieras gratinadas y una cervecita. No sabemos si era el cansancio, la alegría de haber llegado, o efectivamente la Quilmes de 750 cc. que nos sirvieron tenía mejor sabor que la de Mar del Plata.






Nos fuimos a la cama con las panza llenas, cansados, orgullosos y felices.



Mas fotos:

El camino a Pto. Piramides


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