Sexto día
Amanecimos con el espíritu nuevo, el cuerpo hecho una pinturita (no dolía nada) y con ganas de continuar.
El camino siguió siendo duro pero sabíamos que la meta estaba cerca. Al mediodía después de atravesar más serruchos, de ver más guanacos, que siempre eran una emoción y llenarnos los ojos de ese espectacular paisaje, llegamos a Punta Norte, habíamos llegado. Primer objetivo… Cumplido!!!!
Lo primero que hicimos fue estacionar las bicis y dejar los cascos… sacarnos todo lo que nos relacionara con las bicis. Haciéndonos los distraídos nos fuimos a ver el lugar, INCREÍBLE!!!!
En esta época del año hay lobos y crías. Las gaviotas se comen la placenta y hacen un poco de partera, ayudando a que la cría salga de la bolsa. Luego de mirar un rato el paisaje y las actividades “lobisticas” fuimos en buscar de los baños, donde
descubrimos un dispense de oro… AGUA POTABLE!!!!!
Hicimos uso amplio de las instalaciones sanitarias y luego de eso decidimos pasar un rato en la confitería. La gaseosa que nos sentamos a tomar, se termino convirtiendo en un almuerzo, donde nos cobraron por 2 cocas y 2 hamburguesas $44.- Un dineral !!!! Por suerte nos resarcimos cargando oro, digo, agua potable de los baños.
Además de lobos marinos, en el
observatorio también hay peludos y tordos patagónicos, ambos de los mas caraduras, los peludos parecen perritos y los tordos andan como si nosotros no existiéramos, por poco te sacan las migas de las manos, está muy bueno, esas son las cosas que tiene este maravilloso lugar, vos estás en el ambiente de ellos, somos “turistas” en sus tierras…
A eso de las 15:30 partimos hacia Caleta Valdés. El camino también era difícil, arena y canto rodado (formación tehuelche) lo que hacía
que las bicis se movieran bastante, además estaba lleno de subiditas y bajaditas… A las pocas horas, avistamos la parte norte de la Caleta. Proseguimos un poco más y a las 7 PM pusimos fin a la pedaleada del día y armamos campamento sobre un camino rural con vista a la caleta. Nos recompensamos con unos merecidos mates gracias al agua potable de Punta Norte. Esto fue un lujo, porque en un lugar donde el agua potable es más que escasa, nosotros la usamos para preparar una infusión que no saca la sed y además es diurética.
Improvisamos unas instalaciones sanitarias de las que hicimos un uso lo mas ecológico posible, no dejamos un solo papel o material no degradable en todo el recorrido. Sí… también nos llevamos el papel higiénico usado…
Ari se preparó unos lentejones con chorizo (otra que Francis Malmann). Emi tapó las bicicletas con un nylon porque el cielo estaba más que amenazante y no queríamos desarmar todo.
Nos fuimos a dormir temprano, aunque un poco preocupados porque justo ese día pasó una camioneta por el camino primero rumbo a Madryn y mas tarde rumbo a la estancia. Esta ves paró y escuchamos un “dale, vamos” que nos dejó un poco mas tranquilos.
MAs Fotos:
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| 2º Dia en la Peninsula |

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