Día de descanso en Puerto Pirámides
A las bicis ese día no las tocábamos ni con un palo. Nos levantamos tarde, tomamos mate mientras caminábamos por la playa (y de paso nos ahorrábamos el almuerzo). Pasamos por
Nuestra indignación era grande, más que nada porque sabíamos que el lugar se promociona como “Patrimonio Natural de
Un poco consternados fuimos a pasear por la playa. Por suerte el paseo sirvió para despejarnos la cabeza. Vimos muchos cangrejos y mojarritas en los piletones que se forman cuando baja la marea, y un espectáculo de pesca de las gaviotas, sambulliéndose en el mar a la velocidad de un avión para emerger con un pescadito en el pico.
Teníamos que decidir qué hacer. Sabíamos que los estancieros ni siquiera viven ahí, y que si encontrábamos estancias podíamos preguntarle a los peones para pasar la noche ahí, pero estaba el riesgo de que nos pararan a la salida de Pirámides…Finalmente decidimos volver al pueblo y pasar por
Consultamos con un oficial, del cual no daremos datos para no comprometerlo, que finalmente nos aclaró el panorama: era preferible meterse en un campo, porque a lo sumo si llamaban a alguien era a ellos, y no había demasiado problema. Así que con la bendición de la policía chubutense, preparamos todo para una comenzar una travesía anarquista al día siguiente.
Cerca de las 18 empezamos a cargar y ordenar alforjas, cargar agua potable y cocinar arroz para el día siguiente. A la medianoche estábamos en la cama, expectantes, ansiosos, exultantes.
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